Luego de un tiempo caemos en la monotonía, la relación se desgasta, las cosas cotidianas nos agotan, las experiencias vividas nos hacen cambiar de parecer sobre ciertas actitudes hasta que llega un momento en la que necesitamos parar y poner un punto final a esta farsa insostenible en la cual pretendemos que todo este perfecto. Necesitamos una bocanada de aire fresco, quizá un poco de tiempo y distancia ayuden también, para poder pensar con más claridad y así tratar de poner las cosas en su debido lugar.
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