lunes, 11 de enero de 2010

Me sentía una espía mientras leía los escritos que había encontrado, sentía que estaba entrando a una parte oculta y muy extraña de tu ser. Poco a poco comenzaba a comprender un poco más, lentamente me dí cuenta de que todo eso no era una casualidad, que por alguna extraña y desconocida razón nos habíamos encontrado y ahora trato de descifrar este enigma que día a día se vuelve más incierto y más atrapante.

domingo, 10 de enero de 2010

Pasar las horas frente al editor de entradas observando como la barra de escritura titila mientras tratas de expresar algo decentemente puede llegar a ser un tanto frustrante
" Y mirá que apenas nos conocíamos y ya la vida urdía lo necesario para desencontrarnos minuciosamente. Como no sabías disimular me di cuenta enseguida de que para verte como yo quería era necesario empesar por cerrar los ojos..."
"Hacer. Hacer algo, hacer el bien, hacer pis, hacer tiempo, la acción en todas sus barajas. Pero detrás de toda acción había una protesta, porque todo hacer significaba salir de para llegar a, o mover algo para que estuviera aquí y no allí, o entrar en esa casa en vez de no entrar o entrar en la de al lado, es decir que en todo acto había la admisión de una carencia, de algo no hecho todavía y que era posible hacer, la protesta tácita frente a la continua evidencia de la falta, de la merma, de la parvedad del presente. Creer que la acción podía colmar, o que la suma de las acciones podía realmente equivaler a una vida digna de este nombre, era una ilusión de moralista. Valía más renunciar, porque la renuncia a la acción era la protesta misma y no su máscara"
Julio Cortázar, Rayuela